martes, 16 de agosto de 2016

Modesto Benítez, el “Boni”: una historia para contar

El ex futbolista marullense, de 80 años nos concedió amablemente una entrevista en la que hizo un repaso de su vida tanto futbolística como personal. Una ocasión más para conocer a este entrañable personaje de Alicia y la zona.

Por Lisandro Trucco. 

Son las 5 de la tarde y al llegar a la casa de su hija, lo encuentro a Modesto Benítez, popularmente conocido como “Boni”, luchando para poder hacer dormir a su pequeña nieta de tan sólo un año. A causa de esto nuestra charla retrasa su comienzo hasta que Modesto logra su cometido.

“Mi historia es larga”, dice con un tono cansino, calmo y allí comienza nuestra charla. La historia empieza cuando un joven Boni llega a Alicia a finales de los 70s; en 1979 más precisamente. El Boni llega a esta pequeña localidad del este de Córdoba tras una dilatada estadía por diferentes pueblos y ciudades de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. “Yo nací en Marull. Y después a los 5 años, me fui a vivir a San Francisco (Córdoba) y allí  estuve hasta los 24 años. A esa edad me fui  a vivir a Buenos Aires. Después llegué a Mar del Plata, y después me vine de vuelta a Bs As, volví a  Mar del Plata y después de Mar del Plata me vine a San Francisco  y de San Francisco me vine para acá (refiriéndose a Alicia)”.

Este intenso andar y desandar de caminos, pueblos y ciudades, que comenzó de tan pequeño, fue íntegramente por el fútbol, pasión por este deporte que lleva en la sangre tanto él como su familia; pasión que arrancó después de los 7 u 8 años de edad, en canchas de baby fútbol en la ciudad de San Francisco, donde se medía con niños de la edad y más grande, lo que le obligó a ocupar el puesto de arquero, lugar del campo de juego que poco placer le generaba. Por esto es que dejó el deporte más popular por unas semanas. Pero, el destino le tenía preparado otros planes y el llamado llegó. “Otro domingo me pusieron. Jugaba de wing. Y... bueno... me pusieron adelante y jugué bien, jugué bien y me dejaron y ahí seguí jugando.” Allí arrancaba la carrera de Modesto Benítez, quien, en segundo grado de la primaria, ya se codeaba entre los grandes para jugar su primer campeonato; un comercial nocturno en la ciudad de San Francisco donde además, llegó su primer pequeño gran logro. “Salimos campeón, campeón invicto. No perdimos ningún partido.”

El paso de Benítez por los potreros de los barrios fue muy breve, porque muy precozmente llegó a la liga amateur y las ocupaciones eran más serias ahora. “Tenía 16 años.  Jugaba los sábados ahí en San Francisco, en la Liga Amateur y los domingos a la mañana me iba a jugar a Josefina, a la Liga Rafaelina. Tenía 16 años y ya jugaba en la primera…”. En esos torneos, y a pesar de tener una edad prematura aún, se forjó como el rápido delantero que llegaría a las grandes luces de Buenos Aires.
Sin embargo, a la edad de 22, tuvo que volver a la ciudad de San Francisco y, al volver al club Sportivo Belgrano de esa ciudad, para integrar un equipo competitivo que le hicieron llegar a Benítez a sus primeros logros oficiales: subcampeón de la Liga Cordobesa en 1958 y campeón de esta misma liga en 1959. Estos logros catapultaron a Modesto Benítez y a 2 compañeros más a la primera división del fútbol argentino. “Tenía… 24 años y me compró San Lorenzo (de Almagro). A mí, a Eladio Rodríguez, a Aimar… A nosotros tres.”
Es allí cuando comenzaba la carrera de Benítez lejos de su provincia natal y de su familia, pero con la satisfacción de haber cumplido un sueño, sueño que se hacía más relevante aún al saber que llegaba a la institución de Boedo para formar parte del plantel de primera, no sólo con la intención de pelearle la titularidad palmo a palmo a jugadores ya instalados sino que incluso, debutando rápidamente en el primer equipo, un equipo que tenía grandes figuras de aquel tiempo y de hoy en el plantel. “Jugaba Carrillo, Cancino, el Turco Iñigo, jugaba…. No me acuerdo… Reynoso. Adelante jugaba… hay veces que jugaba yo, Ruiz. Sabia jugar otro pibe Leeb, después jugaba Sanfilippo y Boya.”. El dato no menor de la convivencia con semejantes compañeros es  que allí forjó una gran amistad  y que hoy perdura con la reconocida figura del fútbol argentino José Sanfilippo.
Pero, a Benítez el fútbol (y la vida) le deparaban más sorpresas: al mes de llegado a Buenos Aires, partió con el elenco azulgrana a una gira por Centroamérica, recorriendo países tales como Perú, Colombia, México, entre otros.

 

Sin embargo, el periplo de Benítez por la primera división en el club de Boedo no fue muy exitosa. Su estadía en el club de Boedo fue de sólo dos años; entre 1960 (jugó 8 partidos) y 1961 (jugó 1 partido), sin registrar goles en ningún caso.
Lamentablemente, el año 1961 sería negro para Modesto Benítez, ya que tendría una lesión “bastante brava” –en palabras del mismísimo “Boni”-, que lo dejaría más de un año sin jugar, lo que produjo la ida del elenco azulgrana.
Pero… por esas cosas de la vida, recalaría en otro San Lorenzo: esta vez, de Mar del Plata, que, por aquel entonces, era uno de los equipos más populares de la ciudad atlántica. Dicha institución el abriría las puertas tras su lesión, institución que con la llegada de Modesto y varios nuevos jugadores, daría inicio a una época dorada. “San Lorenzo de Mar del Plata no había ganado nunca un campeonato, nunca. Y ese primer año que llegamos nosotros, salimos campeones.” El logro se dio en 1963, puntapié de un período glorioso para el club, ya que en 1964 el logro se repetiría, al consagrarse  campeones de la Liga Marplatense por segunda vez consecutiva, siendo que este era un club que nunca había conseguido ningún título.
A partir de allí se produciría otro giro en la carrera futbolística de Modesto: en el año 1965, más precisamente, cuando el club Argentinos Juniors se hacía de sus servicios para así volver a jugar en el campeonato de primera división del fútbol argentino. Un campeonato diferente al de hoy en el que se disputaban 24 partidos, en la modalidad “todos contra todos”, como se diría en el barrio; campeonato en el que Benítez jugó casi por completo.

Pero… no todas eran buenas en el equipo de La Paternal. “Me pintaron el oro y el moro pero resulta que después no te pagaban, renegabas como un loco para que te pagaran.”
La situación se hizo complicada en cierto momento, a tal punto que el Presidente de San Lorenzo de Mar del Plata, al enterarse de la situación y, al tener un gratísimo recuerdo de Benítez en su paso por la institución de la costa atlántica, le ofreció volverse si permanecía la deuda y el incumplimiento de los pagos. Al analizar la situación, “Boni” lo dudó poco y cuando su esposa le consultó, él ya había tomado la decisión. “Hablé con los dirigentes, me dijeron que no podía arreglar, todo. Le digo: ‘¿Por qué no hacemos una cosa?: por lo que ustedes me deben, me dan el pase y listo.’ ‘Bueno, espere un poquito afuera’, me dijeron. Así que esperé un ratito afuera. Estuvieron hablando, me tuvieron un rato largo esperando. Y bueno, se ve que llegaron a un acuerdo, porque no me podían pagar lo que me tenían que pagar. Así que me dijeron: ‘Bueno, la comisión resolvió que te damos el pase en blanco’.”
Prontamente, Modesto ya estaba de vuelta en la institución de la ciudad atlántica. “Me fui a Mar del Plata y ahí estuve hasta el ’70 y pico, 75…”

Un dato no menor para subrayar es que en todos los clubes en los que había estado en la Provincia de Buenos Aires, había sido para jugar en la primera de cada institución y, esta llegada a Mar del Plata, no era la excepción.

Y aquí la trayectoria futbolística de Modesto Benítez, llegaba a su fin. 
No obstante, no deja de ser un dilatado y emocionante paso por el fútbol argentino en épocas muy diferentes a la actual.
Así, su trayectoria ve su conclusión en el año 1970, a los 34 años de edad, con muchos partidos jugados en la primera división (82, según datos de la web, con 7 goles en su haber).

Además, en ese lapso de tiempo jugado en primera se cruzó con grandes glorias del fútbol argentino. “Jugué contra Boca, jugaba Marzolini, jugaba Rattin, jugaba Roma… ”. “Es más, yo cuando debuté en San Lorenzo, jugamos un partido amistoso una noche, en marzo era. Ese partido amistoso, Boca compró a Marzolini. Habíamos vuelto de la gira (a Centroamérica) y jugamos. En contra jugamos. Y ahí creo que fue el mejor partido de mi vida. No había forma, no me podía parar… (Marzolini) –quien, recordemos,  después sería uno de los mejores laterales izquierdos del mundo, integrante del seleccionado, etc.-”.
Y hay más datos interesantes: en su recorrido futbolístico al mayor nivel, registró la visita de los estadios más emblemáticos de nuestro país. “Mirá, yo creo que jugué en todos los estadios. Creo que jugué en todas las canchas –haciendo referencia al Monumental, La Bombonera, el Cilindro de Avellaneda, el Palacio Ducó, etc.-“.  
A raíz de esto una pregunta es inevitable: ¿Qué se siente jugar en un estadio inmenso, repleto de gente? “Ni mirás para arriba, sentís los ruidos nomás, pero sino…. nada”. Sin dudas que es una respuesta sorprendente e inimaginable para los tiempos que corren hoy, y es por eso que allí se notan los cambios al respecto.
Entonces, y a partir de lo hablado anteriormente, a  Modesto se le viene a la mente el partido de vuelta de la semifinal de Copa Libertadores en la que Boca quedó eliminado de local contra un equipo menor, demostrando de que hoy en día la presión no sólo que existe sino que también juega. “Los jugadores de Boca, la sentían. Parecía que estaban asustados, parecía que no habían jugado nunca…”
En este punto nuestra charla vira hacia otros mares, aunque siempre remolineando en la temática futbolística, y nos disponemos a hablar del fútbol argentino en general, del hoy y del ayer de nuestro fútbol, los cambios que se han producido, con alguien que es palabra autorizada del tema porque la vivió desde adentro y sabe contar cada detalle al respecto. “Hoy en todo cambió el fútbol. El fútbol hoy no es tanto… no se juega tanto al fútbol sino que hoy, es lo físico todo. La preparación física es todo hoy. Porque… es la realidad. Vos viste los partidos que corren y te ganan corriendo.” Además, y, ante la pregunta si recordaba haber enfrentado a alguna gloria, nos señala que antes ni siquiera se sabía a qué jugador enfrentabas, sólo al equipo. “Nosotros sabíamos quien eran los que jugaban en contra porque estaban los 11 que jugaban al frente, así que no me acuerdo el nombre de los jugadores contra los que jugué. Pero jugué con muchos jugadores de mucha categoría”.

En este repaso de diferenciación nos cuenta las diferencias de la Copa Libertadores de aquel entonces a la par de la de hoy. “Antes había pocos equipos, eran pocos equipos los que entraban. Terminaba rápido la copa. No se jugaba con todos los otros. Nosotros jugábamos acá con Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile.”. Pero, sin dudas que esa Copa Libertadores de 1960 fue algo único para Benítez y para San Lorenzo de Almagro todo. “Y… mirá vos como era: teníamos que jugar esa final en cancha neutral, teníamos que jugar en Paraguay, pero no sé qué relación hubo, movimiento de guita ahí y... Peñarol no sé cuánto puso para que se jugara la final allá y... fuimos allá”, sumado esto a la dificultad de la gente de San Lorenzo para viajar, haciendo así de esta una final bien visitante, con un Centenario repleto de uruguayos.
El dato interesante de ese día, de esa final es que Boni venía de romperla en la semifinal, en Río de Janeiro y el DT no lo puso por un malentendido que habían tenido después del partido anterior, entonces, en su lugar ingresó un tal Carlos Salvador Bilardo. Pero, su ausencia se notó y… “Perdimos 1 a 0, ¡lo querían comer los muchachos! –refiriéndose al técnico de San Lorenzo, que era Barreiro-.”
Por otro lado, Benítez nos contó que en San Lorenzo de Almagro se encontró con una gran cantidad de jugadores del interior. “No había todos porteños. Había muchos del interior. Si ya te digo, de los equipos que jugué en San Lorenzo de Buenos Aires (de Almagro), salvo Sanfilippo, Facundo y no sé si algún otro. Éramos todos de afuera los demás: salteños, santiagueños, tucumanos, cordobeses…”, lo cual le ayudó a acomodarse mejor en la urbe porteña.

Además de una organización logística y económica muy amateur, en comparación a las comodidades y beneficios que tiene los jugadores profesionales hoy. “Yo jugué la primer Copa Libertadores. Nos concentraban en el mismo club. Tenían unas piecitas todas divididas así, hacé de cuenta que era un galpón dividido. Nada que ver con los de ahora.” Y eso no es todo: “Yo creo que no nos pagaban ni el colectivo... –dice entre risas-. Te pagaban un premio, pero no me acuerdo yo. Si antes, un poquito más y nosotros teníamos que pagar para jugar. Si nosotros en San Lorenzo no ganábamos mucho… Yo gané más plata en San Lorenzo de Mar del Plata que en San Lorenzo de Almagro y que Argentinos Juniors también. Hoy es otra cosa.”
De cualquier manera, y saliendo un poco del tema, las concentraciones eran muy diversas.
-¿Recordás cómo eran las concentraciones? Sobre todo en San Lorenzo de Almagro, pero digo, sin celular, sin teléfono…
“No, no, nada. ¡Ni televisor!”
-¿Y qué hacían? ¿Escuchaban radio? ¿Dormían? ¿Jugaban a las cartas?
“Por ahí jugábamos a los naipes… Pero no, nada que ver a ahora.”
-¿Algunos leían?
“Si, algunos, sí. Pero… nada que ver con ahora…”
Ya acercándonos al final de la charla nos cuenta de su vida pos futbolista; sus otras ocupaciones que ejerció, la familia, amigos, lo que dejó.
-¿Vos te retiraste del fútbol a los 30 años?
”34 años. Y me vine a dirigir acá (en mención a Alicia).”
-¿Pero no jugaste más?

”2 partidos jugué acá en Alicia. Pero tenía 34 años, ya era muy grande.”

-¿Ya te pasaban por arriba los chicos?

+”Si, y eso que yo me entrenaba a la mañana, solo. Me entrenaba con los chicos del baby fútbol (a la tarde) y a la noche me entrenaba con los jugadores de primera; así que yo me entrenaba 3 veces por día.”

-¿Y llegaste a Alicia en el…?

“‘79.”

-¿Y ya te quedaste para siempre?

“No, no, dos años estuve acá y después estuve dos años en El Arañado y después me vinieron a busca de vuelta de acá (por Alicia) y vine de vuelta.”

-¿Y ahí siempre jugabas o eras técnico solo?

“No, no. Técnico solo. Y vine y me quedé.  Después dirigí fútbol de la Municipalidad. Los chicos del futbol infantil…”

-¿Y primera dirigiste o no?

“Si, primera dirigí a Filo.”

-O sea que después de ser futbolista, ¿Tu próximo empleo fue técnico?

“Si, sí.”

Pero, un día le hacen una propuesta… “A mí me pagaban para dirigir los chicos como si yo trabajara en la Municipalidad. Y el Intendente me llamó un día y me dice: ‘¿querés encargarte del Poli? –en referencia al Polideportivo de Alicia-‘; le digo: ‘¿para qué’ Y dice: ‘total tenés los chicos al frente, quedate y te pago otro sueldo’  y así me quedé.”

-¿Cuánto hace que te jubilaste?

“Hace como… 4 o 5 años”

-Y tenías unos… 25 años trabajando ahí…

“See, tenía más entradas al poli que a mi casa, je”

Finalmente, cuenta qué es lo que le dejó el fútbol, después de toda una vida alrededor de una pelota. “La satisfacción más grande que me dejó: amigos –dice con un tono de añoranza-.”Además, el recuerdo de su paso en la memoria de mucha gente, tanto de san Lorenzo de Almagro como en el de Mar del Plata, así como también una gira en Centroamérica que nunca olvidará, pese a no tener recuerdos materiales.
-Los recuerdos, sólo te quedan a vos…
“Si, me quedan en la mente y nada más. Es íntimamente mío.”

Y, para cerrar, había que llegar al presente, un presente que lo tiene dedicado a… ¿A qué?
¿A cuidar qué? “Todos los nietos. Estoy contento. Lo que pasé en mi vida, demasiado…”
Pero claro, la vida de Boni siempre tiene una sorpresa y parece que siempre puede agregar un capítulo más y casi como resumiendo el mismo trajín de su vida, con mucha sorpresas y con situaciones inesperadas en muchos casos, nos deja en el cierre de la nota una perlita que sorprenderá a propios y extraños. “Muchos me preguntan si jugué con Pelé, y si, es verdad. Jugué contra Pelé en una gira, con San Lorenzo de Mar del Plata –esto fue en aquella histórica gira que hizo el Santos de Pelé en el año 1964 por toda la Argentina-.”