Citizenfour de Laura Poitras no
se parece un documental, o al menos, no a aquellos que pasan por H2 ( History
Channel 2) ; tiene el alma y el contenido de uno, pero la forma de
una película. Y es por eso qué, ya conociendo la historia de Snowden, me intereso
más por resaltar el impresionante aspecto técnico del documental y la gran
forma que tiene de narrarnos la historia: esta es una manera totalmente
dinámica de contar un hecho real, sin quitarle el peso que tiene en verdad, es
más, hasta es más fidedigno a las situaciones y la tensión de la realidad que los
documentales a los que estamos acostumbrados. Sentimos el peso y la energía que
tiene el tratamiento de las revelaciones de Snowden a Greenwald en los medios
televisivos estadounidenses, la firmeza de la respuesta de Obama,el poder de
los metadatos, entre otros. Evidentemente esto tiene fuerza porque es un tema
actual, pero sin la adecuada dirección, el documental no hubiese tenido el
mismo efecto. La obra de Poitras se centra en Snowden y no deja espacio,
lamentablemente, para mostrar las respuestas a sus revelaciones a lo ancho del
globo. Creemos que hubiese sido interesante mostrar como repercutió esta
noticia en países opuestos a Estados Unidos como Cuba o Venezuela, siendo el
primero un estado policial,tal como afirmó Andrés Oppeheimer, donde la vigilancia es más severa. Sin duda contarnos
como sin privacidad no hay libertad ( y a
la vez como el control es vigilancia) y como se ha vuelto más que sencillo para
las agencias penetrar en la vida privada de las personas componen el eje
central de la historia
Desde nuestra perspectiva, al
documental le faltó,tanto por cuestiones informativas como estéticas, la entrevista que hicieron los mismos periodistas a Snowden
en 2013.
Nos queda decir que para grandes y pequeños periodistas, Citizenfour se alza como una parada obligatoria.
Por sus aspectos técnicos que cualquier estudiante que esté interesado en el
periodismo audiovisual sabrá valorar, por su magistral dirección, y por último y
más importante, por el tema, que es nada más es el de los derechos civiles
básicos que cualquier ciudadano del mundo debe estar interesado en proteger.
Citizenfour de Laura Poitras no
se parece un documental, o al menos, no a aquellos que pasan por H2 ( History
Channel 2) ; tiene el alma y el contenido de uno, pero la forma de
una película. Y es por eso qué, ya conociendo la historia de Snowden, me intereso
más por resaltar el impresionante aspecto técnico del documental y la gran
forma que tiene de narrarnos la historia: esta es una manera totalmente
dinámica de contar un hecho real, sin quitarle el peso que tiene en verdad, es
más, hasta es más fidedigno a las situaciones y la tensión de la realidad que los
documentales a los que estamos acostumbrados. Sentimos el peso y la energía que
tiene el tratamiento de las revelaciones de Snowden a Greenwald en los medios
televisivos estadounidenses, la firmeza de la respuesta de Obama,el poder de
los metadatos, entre otros. Evidentemente esto tiene fuerza porque es un tema
actual, pero sin la adecuada dirección, el documental no hubiese tenido el
mismo efecto. La obra de Poitras se centra en Snowden y no deja espacio,
lamentablemente, para mostrar las respuestas a sus revelaciones a lo ancho del
globo. Creemos que hubiese sido interesante mostrar como repercutió esta
noticia en países opuestos a Estados Unidos como Cuba o Venezuela, siendo el
primero un estado policial,tal como afirmó Andrés Oppeheimer, donde la vigilancia es más severa. Sin duda contarnos
como sin privacidad no hay libertad ( y a
la vez como el control es vigilancia) y como se ha vuelto más que sencillo para
las agencias penetrar en la vida privada de las personas componen el eje
central de la historia
Desde nuestra perspectiva, al
documental le faltó,tanto por cuestiones informativas como estéticas, la entrevista que hicieron los mismos periodistas a Snowden
en 2013.
Nos queda decir que para grandes y pequeños periodistas, Citizenfour se alza como una parada obligatoria.
Por sus aspectos técnicos que cualquier estudiante que esté interesado en el
periodismo audiovisual sabrá valorar, por su magistral dirección, y por último y
más importante, por el tema, que es nada más es el de los derechos civiles
básicos que cualquier ciudadano del mundo debe estar interesado en proteger.

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