lunes, 24 de noviembre de 2014

Solís, el trabajador del arte (primera parte)



"La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando."
Pablo Picasso.




  •           Entrevista de La Palabra con el genial escultor cordobés Manuel Eduardo Solís.
  •        Solís: "El arte es trabajo, sacrificio, preocupación, dolor"
Nos movemos entre mundos de metal, mientras el experimentado escultor me cuenta las historias de esos mundos, sus mundos, que son mujeres, quijotes, cristos y, sobre todo, toros, su marca personal, su magnum opus. Estamos a mediados de 2014 y es una fría mañana de jueves en la ciudad de Villa Allende.  Hace minutos he entrado a la casa del escultor cordobés  Manuel Eduardo Solís  (1936) y me está enseñando alguna de sus obras, las que no están en museos, en plazas, o  en colecciones privadas. Le comento que  mis favoritos de su obra son los quijotes, que no tienen la fuerza del toro,  ni la sensualidad, y acaso esa fluidez de sus mujeres, pero sí un aura y hasta un alma de solemnidad encantadora. Subimos escaleras de piedra y pasamos a una acogedora cocina, en donde empezamos la entrevista.

-¿Por qué es escultor? ¿Qué lo motivo a ejercer su oficio?

-Es una consecuencia de vida, de chico me gustaba dibujar, yo era quien, en las fiestas del 25 de mayo, dibujaba el Cabildo, el que hacía la casita de Tucumán el 9 de julio, etc.  Sin haber estudiado nunca dibujo, me surgió la idea de dibujar y alguna vez compré un pincel y empecé a pintar cosas, hasta que llegó una persona que me recomendó ir a la escuela de arte. Seguí el consejo de esa persona y me inscribí en la Escuela Figueroa Alcorta, allá por los años sesenta, la cual creo que es la mejor escuela de arte que tenemos en Córdoba, sin ninguna duda.Allí adentro, empecé a ver todo el misterio del arte que yo desconocía; donde intervenían un montón de materias que yo nunca había visto, como morfología, composición gráfica, historia del arte y otras más que sirven para formar a un artista.                             
Por supuesto, también teníamos escultura como materia y llegó un momento en que nuestro profesor, Mario Rosso, a quien considero mi maestro sin ninguna duda,  nos manda a hacer una composición con el material que quisiéramos. A mí se me ocurrió, ya que trabajaba en un taller metalúrgico de maquinas de soldar,  usar el hierro, respetando  así lo que conocía como oficio, pero no como arte todavía. De allí, me surgió la idea de hacer una escultura de un toro, la cual es el primer toro que hago en mi vida. Ya que me sentí bien haciéndolo, lo llevé a clase. A mi maestro le gustó tanto que me incitó para que la mandara a un concurso, que fue el Salón de Otoño de Río Cuarto. Y entonces, mandé esta obrita, que para mí era un ejercicio de la escuela, nada más, no una escultura y resultó ganadora del gran premio de honor de  escultura, cosa que a mí me llamó la atención, ya que era la primera vez que hacía algo parecido a una escultura y que lo exponía públicamente. Entonces pensé que o hay un gran error por parte del jurado o esto que estoy haciendo yo sirve para algo. Empecé a interiorizarme más en esto de la escultura y mi maestro me dice: “Mira, vos no sos pintor, nunca vas a ser pintor; dedícate a la escultura porque vos tenes un oficio para manejar esto”.

- Una pregunta clásica: ¿Cuál es el porqué del toro?

No hay un porqué. Los toros nacieron espontáneamente, desde que me salió aquella casualidad. Desde allí, empecé a estudiar sobre la forma del toro, empecé a dibujar el toro que yo quería hacer; y hoy me encuentro, después de 40 y pico de años de hacer esculturas, tratando de buscar  ese toro que nunca supe hacer. Por eso tanta cantidad de…

[Su empleada lo interrumpe,  buscando la llave para abrir el portón]

 -Como te decía, no hay periodista que no me pregunte: ¿y por qué toros? y ¿por qué el toro? La verdad es que no hay un porqué definitivo…

-Surgió.

Surgió y yo le di importancia al toro. No solamente que lo empecé a dibujar mucho, sino que empecé a leer sobre  él. Comencé a desglosar esta discordia entre el toro y la corrida de toros, entre los españoles y los toreros, entre los mexicanos y los toreros; y yo me puse del lado del toro, defendiendo esta imagen de mi toro. Me propuse ponerme en contra de las corridas de toro, incluso de los toreros. Nunca hice un torero; nunca,  jamás. No quiero rendir homenaje a un torero que mata a un toro. Estoy siempre del lado del toro y trato de contarle a la gente de que yo trato de hacerle un homenaje al toro como animal de fuerza, contraponiéndome a esto de las corridas, que es sanguinario y cruel.

-Quiere reflejar la fortaleza del toro pero no el sufrimiento del animal.

No me interesa para nada el sufrimiento del animal. Y no sólo eso, esa vejación a la que es sometido. Lo relajan al toro, le inyectan productos, lo azuzan. Entonces, sigo haciendo toros. Yo ya he cumplido 78 años, voy a tener 80 pronto, y creo que me voy a morir tratando de hacer aquel toro que nunca supe hacer. Pero, cómo vos viste en la salita de exposición que yo tengo en mi taller, tengo otras imágenes. Hay mujeres, quijotes, cristos. Hay una serie de temas, pero no tantos, porque el tema no es lo más importante del artista, lo más importante es la obra, saber decir, querer decir algo. Trato de, en mi idioma, decir toro, decir mujer, decir quijote. Trato de esta forma expresarme. Yo soy un poquito enemigo de la inspiración, que es una palabra tan remanida...

-La famosa frase de Picasso.

Voy justamente a eso. Yo me amparo en la palabra del maestro, Pablo Picasso, que dijo que, si hay realmente inspiración, que me agarre trabajando. Si me llega la inspiración, que yo nunca la sentí, te lo digo con toda sinceridad, pues que me agarre en el taller laburando. Porque sin trabajo, no hay arte. El arte es trabajo, sacrificio, preocupación, dolor…

-Hay que romperse el “coco”.

No solamente, sino que también te tenes que arriesgar como persona. Vos haces algo que después va a ser criticado por la gente y va a ocupar un lugar en la sociedad de la gente, y esta va a decir "¿pero esta porquería hiciste?" y "¿por qué esto?, si esto no es lo que vale." Yo pregunto: ¿y dónde está la medida para que valga?, ¿quién es el artista y quién no?,  ¿cuál es la medida para saber si yo soy más o menos artista?

-Quien le pone la nota final.
Claro, quien me pone el título. En las escuelas de arte no fabrican artistas, sino que te enseñan caminos para hacer obras que, con el tiempo, serán significadas o no como obras de arte. Yo hoy no te puedo decir si mis obras son obras de arte, son expresiones con las que yo digo toro, digo quijote, y que el tiempo y la distancia alguna vez dirán:”Ah, esto es una obra de arte”.

-Entonces, usted dice que el artista debe ser valorado no después de que muera, por ejemplo, sino después de que ha dejado de trabajar.

No necesariamente así. La obra se decanta sola, si se sostiene en el tiempo. Yo soy un gran admirador de Miguel Ángel Buonarroti, porque hace más de 500 años que está vigente. Esto quiere decir que eso sí es una obra de arte.

-Pasan los tiempos, pasan las culturas…

Claro. 500 años! 500 años! Yo no puedo decir que mi obra, que actualmente tiene 50 años, es una obra de arte. No! Esta ocupando un lugar en la cultura de los pueblos. Es una expresión de un ser, un habitante, un vecino, en este caso de Villa Allende, que se expresa de esta forma. El tiempo va a decir si eran o no obras de arte. Es cierto que hablamos los que tenemos más suerte que otros; yo debo tener hechas; no sé, no quiero exagerar para no hablar estupideces, pero debo tener 1000 obras en 50 años de producción y esas 1000 obras no las tengo yo guardadas. Están en casas de familia, en museos, en colecciones particulares y oficiales. Esas obras están contándole a la gente  que alguna vez pueden llegar a ser una obra de arte.

-Me interesa ahora preguntarle si el artista tiene que tener sensibilidad social. ¿Se tiene que sumergir dentro de los problemas de la sociedad en la cual vive para poder crear?

No, no necesariamente. Porque corre el riesgo de convertirse en un panfleto. Yo estoy en contra del arte panfleto; a mí no me gusta, por ejemplo, decirte que la presidenta que tenemos no me gusta con una escultura. Si yo tengo que expresarme políticamente lo voy a hacer con palabras, con un escrito, y voy a decirte que la presidenta no me gusta, pero no voy a utilizar mi profesión de artista para soltar un panfleto a la opinión pública. El arte panfleto no me gusta.

-No para darle un título a los medios. “ A Solís no le gusta esto” por ejemplo.

No, no, para nada. Es cierto que el ser humano naturalmente es político y si un artista es un ser humano, como lógicamente es, puede tener opinión política, pero a mí particularmente no me gusta, aunque no condeno a nadie que lo haga. A mí no me gusta expresarme con mi idioma de artista en la  política, en la sociedad, en los hechos privados de la gente. Yo no puedo decir que estoy de acuerdo con el matrimonio de hombres con hombres con una escultura; puedo expresarlo y contártelo a vos, pero con la escultura no me gusta; la escultura es otra cosa.

-Y por ejemplo para casos en que un artista, no sé si usted, quiera reflejar la violencia del bullying? Son casos no políticos, pero es posible  mostrarlos en el arte. ¿Puede el artista hacerlo?

Ojo, todo se puede. Lo que yo digo no es que no se pueda hacer, es que a mí no me gusta hacerlo. Poder se puede hacer, a lo mejor incluso se debe hacer; en el teatro se manifiesta esto, en la literatura se escriben historias de hechos sociales y de delincuencia y de desastres. Pero a mí personalmente no me gusta utilizar la obra de arte como arte panfleto. No me gusta criticar a nadie a través de mi obra, a mi me gusta dar expresiones, decir toro de esta forma.

-Ahora me gustaría ir más a la parte técnica. ¿Su proceso de trabajo cómo es?

Bueno, yo te dije al principio de que yo trabajaba en la industria metalúrgica. Ahora voy a ir más profundo: yo nací en una fábrica de maquinas de soldar que era de mi abuelo; entonces me crié en el ambiente de trabajar en un taller metalúrgico, donde hacíamos maquinas de soldar. Primero fui el nieto de mi abuelo, que correteaba entre los fierros; después fui a trabajar con mi abuelo; fui empleado de la fabrica; fui socio de mi abuelo hasta que él muere y yo me quedo a cargo de esa fábrica de maquinas de soldar. Yo conocí a fondo, conozco a fondo, lo que es una soldadura eléctrica, y conozco a fondo el oficio de fabricar una máquina de soldar; eso me sirvió primero para conocer bien el oficio metalúrgico, para poder expresar en una herrería  como se hace el marco de una puerta. Punto. Sin embargo, en un momento dado, yo te estoy hablando de cuando era muy joven,  en nuestro país no existía todavía la soldadura eléctrica, incluso más, había muy pocas maquinas de soldar que venían de importación y  no eran accesibles para toda la gente. Los talleres soldaban con soldadura autógena, que es un proceso totalmente diferente al de la soldadura eléctrica. Entonces en aquel momento nosotros teníamos que demostrarle  a los talleres que la soldadura eléctrica servía más que la soldadura autógena, era más rápida, más espontánea, deformaba menos el hierro, todo ese tipo de cosas; pero ocurrió en mí que cuando yo caigo a la escuela de arte me di cuenta que, lo que aprendía en la escuela sobre artes plásticas y lo que yo tenía de conocimiento de oficio, los podía fundir en una impresión de hacer esculturas con el oficio que yo tenía, que era la soldadura eléctrica.

-¿Cómo llega a realizar la forma curvilínea de la mujer?


Son dos disciplinas distintas. Para realizar el toro yo utilizo hierros de chatarra; o sea, repuestos de autos; piezas de herramientas viejas; chatarra, realmente; rezagos de lo que se tira. Con eso, de acuerdo a un dibujo preconcebido, realizo un toro. La vibración que me da la chatarra y la forma de soldarla con la soldadura eléctrica te da la energía, la vibración, el movimiento y la bravura de una figura de un toro. Pero en el caso de una figura femenina, donde hay líneas románticas, líneas suaves, hay que utilizar otra disciplina, que en este caso es chapa batida, que se llama en italiano chapa batuta, que quiere decir “golpeada”. Con la chapa se dan las formas curvas que se sueldan con pedazos de taseles que se van armando con mucha suavidad, con las costuras casi invisibles, para darle esto que decíamos recién de la suavidad, el romanticismo, la figura femenina, todo ese tipo de cosas. O sea, son dos disciplinas distintas: una es trabajar la chapa, como chapa batida y la otra es trabajar chatarra con soldadura.



domingo, 2 de noviembre de 2014

Claudio Fantini analiza la tormenta





El prestigioso periodista y politólogo cordobés nos concedió una entrevista para hablar sobre la actualidad de Venezuela desde su enfoque.

He llegado al Bar Martínez de la avenida Rafael Núñez. Espero por Claudio Fantini. Tópicos saltan por mi cabeza, pero entre todas las cosas pienso en la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, un espejo tan cercano y acertado para nosotros. Sobre ella tratará esta entrevista que tardo tiempo en concretarse. Él llega, nos acomodamos y empieza lo que espero que sea una experiencia nutritiva para mí y, transcripta, una fuente de pensamiento claro, conciso y documentado para todos.

-¿Cómo calificaría el trato que recibieron los que protestan contra el Gobierno venezolano?
 -Es absurdo que pensar que los que no están de acuerdo con el Gobierno y participan de marchas multitudinarias son golpistas o nazis; es una locura, es un uso indiscriminado y desopilante del  término fascista.

-¿En qué es fuerte Maduro y en que es débil?
- A mí personalmente no me gusta nada de lo que está haciendo. Lo que estamos viendo es un Gobierno, el de Nicolás Maduro, que ha mostrado mucha fuerza hacia afuera y, en definitiva, mucha debilidad hacia adentro. ¿Por qué mucha fuerza hacia afuera? Porque logra que todos los presidentes de la región se encuadren atrás de él; hay gobernantes que son de izquierda que se están callando la boca frente a la existencia de presos políticos. Con Leopoldo López se podrá estar más de acuerdo o no, gustará más o menos (en mi caso, no me gusta) pero es un dirigente político al que metieron preso. Además hay alcaldes  y estudiantes presos. Consiguieron  que presidentes que vienen de la izquierda  estén en contra de los estudiantes que protestan, que es totalmente contrario a lo que tendrían que pensar!
Vimos que Maduro logró que todos los  líderes de la región se pusieran del lado de  él y no del de la oposición que protesta, lo cual fue una demostración de fuerza a nivel regional; hasta pudo imponerle condiciones a la OEA para que no le concediesen una audiencia pública a María Corina Machado. Sin embargo, esta demostración externa contrasta con su debilidad hacia adentro. Tiene que usar una represión brutal, encarcelar dirigentes y aporrear estudiantes para poder gobernar

-¿Cómo se explica esta fuerza hacia afuera y esta debilidad hacia adentro?
-Bueno, una posibilidad de entender esta paradoja es que Chávez construyó poder y liderazgo a nivel regional usando el petróleo venezolano,  por lo tanto hay muchos países de la región que tienen petróleo y gas venezolano por casi nada. Eso, además de los préstamos y ayuda que dio, le ayudo a construir influencia; todos los países le deben algo a la Venezuela de Chávez, sobre todo los que están prendidos de la teta de PDVSA, la gran compañía petrolera del país. La economía venezolana está parada sobre el petróleo, no está ni mínimamente diversificada.  Ahora, esto de usar el petróleo nacional para pagar la influencia política del país en la región perjudicó a PDVSA   y, por consiguiente, a la economía interna del país, apareciendo una inflación galopante, el desabastecimiento y otros flagelos.

-Sin embargo, Maduro nunca asume la culpa.
-Claro, la respuesta es siempre echarle a culpa al imperialismo, a los nazis, a los fascistas. A mí me parece que ya en estos días la región empieza a cansarse. La verdad es que a Bolivia, que tiene también un gobierno de izquierda y pro-Chávez, no le va mal en la economía. Es más, Evo Morales es un éxito económico, no lo digo yo sino el FMI que sacó un documento  felicitando al gobierno boliviano porque tiene sus cuentas a la perfección; posee una inflación controlada porque han hecho una muy eficaz distribución de sus alimentos y sus principales productos. Viendo que al gobierno de Rafael Correa le va bien también, uno concluye que no es que a todos los gobiernos de izquierda les vaya mal por el imperialismo, porque Obama es nazi y porque son todos fascistas, como dicen. Les va mal a Venezuela, y a Argentina, por su gestión interna.

-¿Por qué  Maduro y Cristina les echan la culpa a los Estados Unidos y a los medios?
-Porque se ven incapaces de resolver sus problemas ellos mismos. Son el chivo espiratorio, los medios y el imperialismo. En lugar de asumir la propia ineptitud buscan un culpable externo

-¿Qué grado de responsabilidad tiene Maduro con respecto a la dirección en que están las cosas?
-Yo no creo que Maduro sea el culpable, sino que es absolutamente inútil para revertir un modelo económico que Chávez había encarado de un modo. Pero, incluso con Chávez vivo estarían chocando la calesita. El que puso la económica en este sentido fue Chávez, su sucesor en lugar de ser pragmático y pensar, inventa monstruos a los que echar la culpa. Esto no quiere decir que no haya monstruos, en todo el planeta hay y los que son comidos por ellos son los que hacen mal las cosas. Pero, y repitiendo el ejemplo de recién, a Evo Morales no se lo comen los monstruos porque está gobernando muy bien, sobre todo en económica. Maduro, en lugar de abrirse, convocar opositores  y dialogar, radicaliza el modelo. Es como aquí,  cuando decían profundizar el modelo ante cualquier problema; bueno ahora ya no lo profundizan más, dejaron de comer vidrio. Cambian los nombres, pero han tomado otra dirección, visto desde cualquier punto de vista.

-¿Qué hizo Chávez bien?
-Para mí, acertó con muchas de sus llamadas misiones, que eran políticas sociales asistencialistas hacia las grandes barriadas pobres. Chávez tuvo políticas sociales muy importantes, pero para que estas se mantengan y tengan efecto es necesaria una economía estable, cosa que no tienen. Como dije antes, esto fue consecuencia de no diversificar la económica y que todo se basase en una estructura que terminó perjudicando a PDVSA. El petróleo es la gallina de los huevos de oro pero si la hacemos enfermar se nos complica la cuestión.

-¿Es Maduro un hombre capaz para el cargo que ejerce?
-Es una opinión muy personal, pero a mí hoy en día no me da la impresión de un hombre capaz. Cuando era canciller de Venezuela parecía inteligente, pero, desde que asumió la presidencia, lo veo como un burdo imitador de Chávez.