martes, 9 de diciembre de 2014

Solís, el trabajador del arte (segunda parte)




-Le quiero preguntar sobre sus preferencias artísticas, no sólo de la escultura, sino también de la música, la historieta, la pintura. ¿Cuáles serían esos nombres que usted  diría que no le pueden faltar?

Bueno, si me hablas de música, te digo que en general  me gusta la música; no entiendo el ruido llamado música. Debe ser un poco por mi edad, porque la generación nuestra no acepta el ruido como música. No la  quiero negar porque no la entiendo, pero si a mí me hablas de música popular te puedo decir que me gusta mucho Piazzolla. Me encanta. Creo que es uno de los músicos argentinos mejor dotados; pero en general  me gusta la música clásica. Piazzolla  se asemeja mucho a la música clásica y aparte fue un recreador del tango de una forma realmente musical. La música de tango me gusta, creo que de lo popular-popular es lo que más se asemeja a la música. En una época, cuando era muy joven, me gustaba el jazz, pero aquel jazz de Glenn Miller, de hace muchos años atrás, te hablo de cuando yo había nacido. Es la música que escuchaba la juventud, pero no era ruido, como es hoy, era música. Pero en este momento te hablo con tranquilidad y te digo con toda sinceridad que me gusta la música clásica en general y, particularmente en lo popular, Piazzolla.

-¿Y por ejemplo en el campo de la escultura, la pintura o  la historieta?

En la historieta tengo muy buenas relaciones. La historieta, o digamos, el humor gráfico que en Córdoba se ha dado mucho desde Alberto Cognini, un gran amigo mío que fue el creador de la revista Hortensia, pasando por señores dibujantes de historieta como el caso Cristóbal Reinoso, "Crist", que es otro compañero de andanzas o el "Negro" Fontanarrosa en Rosario. El humorismo gráfico es muy importante en nuestro país, y particularmente en Córdoba.Después en otras disciplinas de arte te puedo decir que me gusta mucho el teatro. No te olvides de algo que no te conté todavía que yo fui Director de Cultura en la ciudad de Córdoba y estuve relacionado con casi todas las disciplinas artísticas. De mi dirección dependían el departamento de música, el departamento de plástica y el departamento de letras y  teatro. O sea que en música no solamente teníamos la orquesta de cuerdas, sino teníamos los coros polifónicos, teníamos una banda infanto-juvenil muy linda, que estaba todo a cargo mío y después en plástica teníamos, aparte de las actividades prácticas, un museo, el Genaro Pérez; y en letras también teníamos un departamento muy, muy importante. En teatro,  si tenemos que empezar a hablar en detalle, debemos dividir lo que es el teatro cordobés y el teatro nacional, el teatro argentino. Del teatro cordobés  me inclino por el clásico cordobés que fue Miguel Iriarte, con sus famosos  San Vicente Super Star, Quince Carbonitas Quince; con un montón de cosas que se hicieron en Córdoba a raíz de Miguel Iriarte, y eso viene enganchado en mi vida porque cuando yo era alumno de la escuela secundaria, la escuela de comercio era (nada que ver con el arte, ni con el teatro), surgió un grupo de alumnos de la escuela, un movimiento de teatro que se llamó Siripo. En este movimiento de teatro yo participé, y no como actor, sino como escenógrafo; a mí me gustaba dibujar, hacer cosas, entonces  yo proponía la escenografía. Y en este grupo artístico Siripo, participaba Miguel Iriarte también; en esa época éramos chicos, claro.

-Fue compañero de usted, entonces.

Fue compañero mío de la escuela y después él fue actor y nos encontramos en la vida siendo él actor y yo Director de cultura. Eso fue el desarrollo del teatro cordobés. Después en el país, y llamémosle  desgraciadamente  país a Buenos Aires, tenemos  el movimiento de teatro que está compuesto por el teatro vocacional y el teatro profesional.  Del  primero nacieron la mayoría de actores que hoy  son profesionales. El movimiento de teatro vocacional en Buenos Aires es muy importante, te puedo nombrar señores actores como Duilio Marzio, Ignacio Quirós. Gente que nació de este movimiento de teatro vocacional, qué después murieron; Duilio murió hace poquito tiempo, era un gran amigo mío, Ignacio murió ya hace unos doce, quince años. Se formaron en el teatro vocacional y pasaron a ser señores actores del  teatro argentino; después podemos hablar de Alcón y de un montón de actores para enumerar.

-Me interesa, ya que justo lo nombró, lo de su tiempo como Director de Cultura de la ciudad de Córdoba. ¿Cómo fue su experiencia en el cargo?

Mira, yo a veces no hablo mucho de este tema porque, lamentablemente, la política del ser humano es la política de la negación de lo anterior. Yo formé parte de  la gente que estuvo en Cultura en la época de lo que llamaban el Proceso;  yo ingreso como Director de Cultura en el año ochenta, que todavía estaban los militares, pero ya yéndose, porque cuando yo ingreso al cargo ya no había militares en la Intendencia de la ciudad de Córdoba, el Intendente era Rubén Pellanda, que era un médico, quién fue el que me convoco a mí para ser Director de Cultura. No tenía ningún personaje militar  yo , ni en mi departamento, ni siendo jefe mío ni nada, porque mi jefe era el Secretario de Cultura de la Municipalidad que era Prudencio Bustos Argañarás, que es historiador, que  fue ahora diputado y qué se yo, pero no era militar. Yo nunca estuve con un arma en la mano, yo era del gobierno del Proceso pero hacía cultura; yo participé de la transformación de los mercados de producción o mercados de abasto en centros culturales, como el Centro  Cultural  San Vicente, el de Alta Córdoba o el de General Paz. Nosotros participamos en la creación del Paseo de las Artes; esa  fue una obra que se hizo en la época en que yo era Director de Cultura.

-Desde su perspectiva, ¿en qué es fuerte y en que es débil Córdoba artísticamente hablando?; si es que “fuerte” es el término correcto. ¿En qué le falta florecer a Córdoba?

-Bueno, acá lo que nos falta son años. Nuestro pueblo es  muy   joven todavía; o sea, el arte, como te dije al principio, se mide por el tiempo, si  se mantiene como obra arte. Entonces la cultura de un pueblo se forja a través de la historia. ¿Por qué la historia de la cultura del mundo está en Europa? Porque son los  pueblos  más viejos que están haciendo cultura. En la ciudad de Córdoba yo te puedo decir que cambiaron algunas cosas desde que yo dejé de ser Director de Cultura a ahora pero el problema es cuando se politiza la cultura. En la democracia, intervinieron los intereses  políticos de cada corriente; cuando cambia el signo político, cambia el signo del arte, el porqué del arte,  y eso nos pasa no solamente en la ciudad de Córdoba, nos pasa aquí en Villa  Allende. Cuando teníamos un gobierno de otro color acá, había manifestaciones culturales de otra forma.

-Quieren guiar el arte para cumplir sus objetivos.

Claro, cada uno lo mueve para donde le van los votos. O sea, yo me jacto de haber asesorado a algunos gobiernos de la ciudad de  Villa Allende  cuando recién vine acá, de esto hace 25 años. Traté de asesorar cultura, yo había dejado de ser Director de Cultura en Córdoba y me vine a vivir a Villa Alllende, y traté de ofrecer o regalar mi experiencia de Director de Cultura y de artista para hacer alguna especie de movimiento cultural en Villa Allende y fue cuando creamos los  circuitos de escultura al aire libre que se hacían en la plaza Belgrano, aquí en la ciudad, que se hicieron durante varios años con participación de escultores de  todo el país. Se congregaban acá veinte, veinticinco escultores que trabajaban  una  semana entera a vista de toda la gente y  era un movimiento cultural muy lindo, que después tomó la posta de eso , cuando se dejó de hacer acá,  Unquillo y allí siguen haciendo esos encuentros de escultura, que hoy están llenando la ciudad de Unquillo con esculturas buenas, con obras importantes, que acá nosotros las perdimos porque los gobiernos que sucedieron a los de antes no les interesó. Entonces, se acabó la corriente cultural que habíamos, no impuesto, pero  que sí habríamos tratado de hacer durante la época en que yo trabajé asesorando, nada más. Yo ni era funcionario público, ni me interesaba  serlo, sino que me sentía amigo de los funcionarios públicos del momento, que me convocaron, me pidieron la opinión y yo traté de asesorar. 

-Claro, los aconsejaba.

Exactamente.

-¿Cuál es el “poder” del arte, por así decirlo? O sea, si yo me convierto en artista, ¿qué puedo hacer?

El arte no tiene un poder determinado. El arte es la voz de un pueblo, dicha desde la órbita del artista. O sea, el artista es un ser humano como cualquier otro, con la diferencia de que hace arte. Entonces, el escritor sabe escribir y, como también es ser humano y como vecino, va a escribir sobre su pueblo y sobre su gente. Esa es la importancia que tiene el arte en este caso. Yo como escultor voy a ser un vecino más que cuente las cosas desde el punto de vista de un artista, entonces esta es la importancia, pero no el poder. El arte  no tiene poder. El artista tiene la suerte  de saber decir de otra forma lo que a lo mejor todo el pueblo quiere decir. Es una manifestación popular, nada más. Porque no creamos que lo popular es solamente los corsos, los festivales; no, la expresión popular es todo.

-Como la cultura, que es todo.

Claro, porque cultura no es solamente pintar cuadros y hacer esculturas. Cultura es la manifestación de un pueblo. La expresión, la marca que va a dejar en la calle  el pueblo que pasó en esta época; por eso es que medimos por ahí los tiempos de acuerdo al tipo de obra que se hicieron, porque  cuando mi obra se vea dentro de 500 años van a decir:  “Ah, mira, en aquella época había  máquinas de soldar que eran tan antiguas que podían hacer nada más que esto.  Ahora se hace todo electrónico”.

-Por último, ¿qué le recomendaría o qué le recomienda a un joven artista, a un joven escultor?

Yo le recomiendo a la gente que quiera hacer arte, primero y principal, estudiar; ir a la escuela. Esta no fabrica artistas, te lo dije al principio, pero te enseña los caminos para llegar a hacer  una obra de arte. Entonces, primero y principal, estudiar y después no creer que el artista es de fiesta, el artista tiene que trabajar como un obrero. El trabajo y el conocimiento logran una obra de arte.

-Muchas gracias, señor Solís.

Gracias a vos.                


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